Foto: sierradebaza.org

Unos de los felinos que siempre aparece en la lista de los animales en mayor peligro de extinción, es el lince ibérico. Recientemente, científicos españoles han logrado secuenciar el genoma de este felino, conocido con su nombre científico como Lynx pardinus.

Un grupo de científicos pertenecientes a diferentes instituciones han estudiado el genoma del lince ibérico y sus investigaciones han concluido que el felino presenta uno de los genomas con menor diversidad de la fauna. “De todas las especies cuyos genomas han sido secuenciados, el lince ibérico es el que tiene menor diversidad genética”, señala José Antonio Godoy, investigador principal del proyecto del genoma del lince y científico de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).

Los estudios han determinado que el lince ibérico presenta una inferioridad de la diversidad genética incluso inferior que la de otros animales conocidos también por estar en peligro de extinción, como la del orangután de Borneo, el leopardo de las nieves o el demonio de Tasmania.

Actualmente hay unos 400 ejemplares de lince ibérico en la península, número que se ha visto aumentado debido a los esfuerzos realizados para la protección y conservación destinados a favorecer la repoblación del felino, recibiendo y recursos para ayudar a la procreación de la especie, con la realización de continuos estudios. Los científicos sostienen que se trata de un animal que “lleva cientos de años próximo a la extinción”.

La pérdida de diversidad

Las poblaciones pierden diversidad cuando se hacen pequeñas. En el caso del lince, su escasa diversidad se debe a dos factores. En primer lugar, a que su población nunca fue muy abundante, principalmente porque estuvo limitada a la Península Ibérica, a diferencia de la del lince boreal, que ocupa toda Eurasia. Además, hemos visto que el tamaño de su población fue decreciendo con el tiempo, es decir, es como si lloviera sobre mojado”, subraya Godoy.

El ejemplar del que se han extraído las muestras de ADN utilizadas para el estudio, es conocido con el nombre de Candiles, un macho del Centro de Cría de La Olivilla, en Jaén. Candiles ha sido padre de 11 crías, en los últimos 6 años y la mayoría de ellas han sido puestas en libertad con la esperanza de recuperar la población salvaje del lince ibérico. Los científicos han identificado los 21.257 genes que definen a la especie. Se trata de un número similar al de otros mamíferos y del ser humano.

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