Teruel dispone de una personalidad única como ciudad gracias al arte mudéjar, lo que la convierte en destino turístico dentro del ámbito cultural en nuestro país. Este mes se cumplen 30 años desde que la UNESCO declarará Patrimonio de la Humanidad el legado presente en Teruel.

El conjunto mudéjar conformado por las impresionantes torres de ladrillo y cerámica que emergen de su casco antiguo (las de El Salvador, San Martín, San Pedro y Santa María) fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986, y gracias a ello se han incrementado las visitas de los turistas a la ciudad aragonesa.

Esto ha hecho que la inversión en conservación del casco antiguo de Teruel, legado arquitectónico de los siglos XIII y XIV, se haya visto incrementada y actualmente podamos disfrutar de estos monumentos del arte mudéjar y perfectas condiciones. Únicamente queda por restaurar la torre de la catedral, para lo que ya se ha estipulado un presupuesto de 1.677.000 euros y que ha comenzado este mes de diciembre.

Gonzalo M. Borrás, historiador y catedrático emérito de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo en la Universidad de Zaragoza ha señalado que “si no fuera por la declaración de la Unesco, no hubiera habido un programa tan continuado y eficaz de conservación de los edificios mudéjares”.

El casco de Teruel traslada a muchos visitantes a una Italia dentro de Aragón y algunas guías turísticas describen el lugar como Florencia de los páramos del sur de Aragón.

El arte mudéjar aragonés

Sin duda alguna el arte mudéjar aragonés es el más destacado de nuestro país. No sólo Teruel, en los valles del Ebro, Jalón y Jiloca, vemos que posee características propias, como la profusión de elementos ornamentales de cerámica vidriada.

El concejal de promoción turística del Ayuntamiento de Teruel señala que “el patrimonio mudéjar es un recurso local con un gran valor, no en vano es el más importante de España”. Un patrimonio que sirve de reclamo en las ferias turísticas como Fitur, celebrada todos los años en Madrid.

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